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El factor humano en la radio

El factor es ese bien tan necesario que tiene la radio. Es su principal arma para luchar contra algunos de sus competidores actuales. Es la gran ventaja que identifica a este medio.

Hablando recientemente sobre radio con un gran amigo, me di cuenta de que hay un tema sobre el que nunca he escrito en este blog y sobre el que no he mostrado mi opinión. Evidentemente, como locutor de radio, siempre defenderé la labor que realiza este tipo de profesional en cualquier emisora. Sin embargo, quiero ir un poco más allá y explicar qué aporta exactamente un locutor a la radio.

Se habla mucho hoy en día en los círculos que rodean a la radio y a sus profesionales ,sobre un competidor que parece estar haciendo mucho daño a la radio. Como ya pasó anteriormente con la televisión o Internet, la radio parece tener un nuevo competidor que podría desbancarla definitivamente.

Abro un paréntesis para reivindicar que yo creo firmemente que hoy en día, todos los medios y todos los contenidos luchan entre sí para lograr nuestra atención en una pantalla muy pequeña.

La radio parece enfrentarse hoy en día a Spotify. Y decimos Spotify como uno de los referentes del verdadero adversario de la radio musical: El Streaming. La posibilidad de escuchar música a la carta de forma casi ilimitada y de manera casi gratuita parece estar haciendo temblar los cimientos de la radio (también parecen estar temblando muchos jefes en las plantas superiores de algunos edificios). El Streaming y los algoritmos que descubren nuestros gustos, que nos enseñan la música que queremos descubrir antes de que sepamos que la queríamos descubrir, hacen que la radio pierda una posición privilegiada que había tenido en otro tiempo.

Sin embargo, hablando con diferentes profesionales en este medio, me he dado cuenta en estos días de que hay mucho terreno que la radio musical puede mantener. Hay muchas cosas que nos diferencian del streaming. Vuelvo a repetir el mantra que siempre viene a mi cabeza cuando charlo con algún compañero: “La radio es compañía, es cercanía. Contra eso no pueden luchar los algoritmos“. Y aquí es donde se pone interesante el tema. ¿Qué es esa compañía que tanto se repite en mi mente? ¿Cómo se consigue esa cercanía de la que tanto y tanto hablamos cuando queremos defender nuestra bonita profesión? Es como buscar el sentido por el que nos dedicamos a esto.

La chispa en antena no la tiene cualquiera

Damos un paseo en el tiempo, en los recuerdos. Año 2008: La enorme crisis, que aún sigue pululando, llega a nuestro país. Y los medios de comunicación se llevan una de las peores partes, pues a ellos repercute la reducción de empresas y la imposibilidad de estas de seguir manteniendo campañas de publicidad. Esto no hace más que acelerar un proceso que se venía viendo en los últimos años: El cierre de casi todas las emisoras locales (o las filiales locales de las grandes cadenas).

La perdida de personal en emisoras de radio locales tiene una consecuencia: Ya no hay casi cantera de locutores

Hay cosas que no se pueden enseñar en las clases. La educación es importante, vital diría yo. Pero también es muy importante la práctica, la escuela, las horas de vuelo. Que un perro viejo te diga cómo se deben hacer las cosas. Y todo eso se ha perdido, casi no hay gente que se haya pasado varios años haciendo radio local. Hay gente haciendo radio (casi) por primera vez en una emisora nacional y como es normal, no tienen ese flow, esa magia, esa chispa delante del micro. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué no nos gustan algunos locutores que pueden estar sonando en antena a nivel nacional?

La respuesta es fácil. Esa magia, esa chispa en antena no la tiene cualquiera. Se tarda años en pillarla, en aprender a estar delante del micro con la actitud de seguridad y de relajación suficiente.

La magia se consigue cuando le dices algo al oyente, de tal forma que acaba contestando, asintiendo o sonriendo, a pesar de que tú no le puedes escuchar.

Es una frase que me surgió en una conversación reciente y con la que yo mismo me di cuenta de lo que buscamos los locutores de radiofórmula. La complicidad con el oyente es la base de esta profesión.

Sin duda, no es algo que consigamos a la primera. Tampoco es que podamos saber fácilmente si lo estamos consiguiendo. La radio es un medio uni-direccional y a pesar de las redes sociales, es difícil saber si estamos conectando con una persona, alguien que no necesita escribirte, pero que te escucha atentamente y que siente lo que dices. Tenemos una necesidad flipante de tener un feedback con el oyente, pero no siempre es tan fácil. En otros tiempos, los profesionales no tenían esas ventajas y lo hacían de otra forma. Es una escuela, una forma de trabajar que se ha ido perdiendo en los últimos años, pero que sigue siendo importante.

El factor humano es el bien más preciado de la radio

El factor humano es lo más importante que tiene la radio. Las grandes cadenas se han centrado en dar un valor a su marca, fidelizando a los oyentes. Pero no se dan cuenta de su mejor baza es la que menos aprovechan hoy en día. El valor de un locutor, la capacidad para conectar con la audiencia, para simpatizar es lo que puede hacer que un oyente escuche una radio en vez de otra. La voz, la prescripción del radio-dj es lo que más puede diferenciar a la radio del streaming.

Las radios tienen mucho miedo de agobiar al oyente, por eso reducen cada vez más sus intervenciones, haciéndolas frias y sintéticas, poco casuales, poco naturales. Esa falta de naturaleza hace que la radio no conecte con su audiencia.

Por muchos algoritmos que se puedan inventar averiguar nuestros gustos musicales, seguimos siendo humanos. Seguimos prefiriendo el contacto y el calor de otras personas. Y la radio puede ofrecer eso.